Soy una ninfómana y me follo a mi mejor amigo

Hola a todos soy Lisa, tengo 21 años y tengo todas las cualidades para hacer que cualquier hombre se enamore de mi cuerpo.

Se puede decir que soy ninfómana. Me gusta mucho el sexo. Demasiado. Llevo follando desde que tenía que tenía 17 años, con hombres de todos los tipos. Sin excepción

Todos los detalles de mis polvos se los he contado siempre a mi mejor amigo.

Al principio compartíamos todo menos el sexo, pero después de pasarme por la piedra a infinidad de tíos, mi deseo de follar continuamente aumentó tanto que no pude resistirme y necesitaba saber cómo sería un orgasmo con él.

Te cuento cómo ocurrió.

Una tarde en mi tercer año de universidad estaba sola en casa, sin apenas ropa, viendo algo de porno mientras me masturbaba lentamente para llegar al orgasmo. De repente sonó el timbre, me puse lo primero que pillé rápidamente y salí a abrir la puerta.

Me olvidé de ponerme la ropa interior…

Era mi mejor amigo, que pasaba por mi casa. Como llevábamos tiempo sin vernos, decidió hacerme una visita

Abrí la puerta y nos saludamos con un abrazo … Él sintió que mis tetas estaban más grandes y atractivas sin sujetador.

Ambos entramos en la habitación. Charlamos durante horas, comimos algo y bebimos. Me encantó su presencia ya que era un chico realmente encantador…

Cuando llevábamos unas copas de más, la parte guarra empezó pronto.

Yo: Oye, en todo este tiempo, ¿con cuántas lo has hecho?

Él: ¿Hacer el qué?

Yo: Pues eso… follar

Él: Seguro que no con tantos como tú. Ya sé que lo has hecho con muchos

Yo: Calla idiota. Venga dime

Él: Pues la verdad que no he tenido oportunidad…

Yo: ¿En serio? Con lo alto y fuerte que eres no deberías tener ningún problema

Él: Digamos que estoy esperando a la chica perfecta

Yo: Siempre me he preguntado como tiene que ser tu polla

Él: ¿Cuanto mide la polla más grande que has visto?

Yo: No sé… así como un palmo

Él: ¿Y si te digo que yo eso lo puedo superar?

Yo: ¿Ah sí? ¿Y por qué no me la enseñas?

Él: ¿Eso quieres? Pero si la saco ¿me haces una mamadita?

Yo: No sé…

Él: Por favor… Me daría tanto gusto…

Yo me estaba poniendo súper cachonda, aunque realmente, yo siempre estoy cachonda, así que no me hice mucho más de rogar y quise ser su puta ese día.

De repente sacó su polla en su mano y empezó a pajearse lentamente. No sabía que mi amigo tenía una gran polla… Me vio con ojos lujuriosos y me hizo señas para que fuera su puta y yo lo acepté sin condiciones.

Pude sentir que mi coño empezó a gotear y se me puso la piel de gallina, así que le pedí que viniera a mi habitación después de quitarme la poca ropa que me quedaba… Me fui a la cama, me acosté y abrí las piernas. Él se acercó a mí, me agarró las tetas con fuerza y me dio unos azotes que me hacían sentir el sexo de verdad, una gran diversión.

Metí su polla en mi boca, era tan gruesa que se me atascaba en la boca y le pedí que fuera lento y paciente, pero quería correrme, así que empezó a follarme el coño. No pude gritar aunque me daba un inmenso placer.

Me corrí varias veces y como promesa le entregué mi culo en el que explotó toda su esperma.

Desde entonces disfruto de su miembro y él ama mi cuerpo, así que ganamos los dos…

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